Manny Pacquiao no pudo encontrar al fantasma Floyd Mayweather. Aunque el filipino considera que ganó la pelea, la realidad mostró otra historia; se convirtió en una víctima más del estadounidense, un experto en frustrar a sus rivales con su estilo poco agradable pero preciso como un cirujano al momento de conectar sus golpes.
“Fue una buena pelea. Creo que gané la pelea”, vociferaba Pacquiao al ser cuestionado sobre su valoración del combate. Su mirada reflejaba tristeza, en el fondo sabía que no hizo lo suficiente para acabar con el inmaculado invicto de un Floyd, que se convertirá en leyenda cuando se retire del boxeo.
Sintió su poder
En medio de la derrota y con su alma desnuda por la debacle, Pacquiao reconoció que pegarle a Floyd es como intentar agarrar una avispa que pica y se corre.
“Creo que le pegué varias veces, creo que gané la pelea. Floyd se movía a todos lados, es difícil conectarlo, quería contragolpearlo, eso es pelear. Sí sentí su poder, pero lo conectaba bien, Cotto pega más fuerte”, agregó el filipino.
Por su parte, el estadounidense agradeció el apoyo, aunque fue abucheado por los aficionados del MGM Grand. “A todos mis fans gracias. Manny es un tremendo boxeador, ahora sé porque es el boxeador que han dicho. Sabía que Manny iba a ganar algunos rounds, tenía que ser inteligente, golpearlo y mantenerlo así”, dijo Mayweather.
“Es un gran competidor, durísimo. Es uno de los rivales más grandes que he tenido. Todo mundo dice algunas cosas, si quería la pelea con Manny. Quiero ganar siempre mis peleas, la gente ganó esta noche. Una pelea más, quiero agradecer a todos. Voy a regresar en septiembre y será mi última pelea”, afirmó Floyd, que sigue callando bocas e incrementando su palmarés histórico.








