Marvin José Narváez —padre de Julio César, uno de los policías que murió ayer en un enfrentamiento con delincuentes— se levantó como de costumbre para ir a su trabajo a mediados de mayo de 1987. Laboraba como oficial de policía y, precisamente, ese día le tocó dar persecución a dos ladrones, quienes le asestaron dos disparos justo en el pecho.
“En ese entonces Julio César solo tenía cinco años. Al saber cómo murió su papá, le surgió el deseo de también ser policía. Pero nunca me imaginé que la historia se repetiría con él”, dijo entre lágrimas su mamá, Sara Anselma Valle.
De un momento a otro, la mujer de 65 años se recuesta en una silla mecedora, pone las manos sobre su cabeza y, mirando al cielo, grita desesperadamente:“¡Por favor, quiero volver a ver a mi hijo vivo!”
Eran las seis de la mañana de ayer, cuando el subinspector Narváez Valle salió de su casa con su acostumbrado uniforme azulceleste. El saludo que dio a su esposa fue el mismo de siempre: un abrazo y un beso en la frente.
Unas horas más tarde escuchó la noticia del tiroteo en el cual habían muerto dos policías y un delincuente.
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Samuel de Jesús queda huérfano a sus 21 días de nacido, la madre no puede creer que el nombre de uno de los muertos sea el de su esposo.
Narváez no portaba chaleco al momento de la persecución y deja huérfano a otro menor de cuatro años.
El pequeño Samuel
Carolina Toruño, suegra del fallecido, dijo, mientras señalaba al bebé, que “es un milagro de Dios que haya nacido Samuelito, porque a su mamá le dio preeclampsia durante el embarazo y los dos se estaban muriendo. Pero ambos lograron sobrevivir”.
Toruño tiene en sus brazos al recién nacido, de un momento a otro toma con una de sus manos un nebulizador y se lo pone en la nariz al bebé. “Es que el niño nació con problemas en las vías respiratorias”, revela.
Algunos de los familiares de Julio César Narváez Valle coinciden en que lo van a recordar como un hombre cariñoso, buen padre, hijo y hermano. "Se llevaba bien con todos los vecinos. Ni siquiera tomaba. Era comprometido con su trabajo”, dice Aleida Rámirez, una vecina.
Verónica Bojorge, hermana del ahora occiso, expresa que en la familia “no demandamos nada, solo Dios se va encargar de eso. Porque por más bandidos que hayan sido los asesinos, no podemos desearles el mal. Ni a ellos ni a nadie”.
Aleida Ramírez dice que sus hijos eran muy amigos del fallecido.“Esto es una cosa dolorosa. Cuando doña Sara vio en la tele y escuchó el nombre, comenzó a gritar y a decir que no podía ser su hijo el caído. Hasta el momento es algo que no podemos creer. Menos yo, porque un hijo mío también es oficial de policía”.
Tiroteo
Los atacantes viajaban en un vehículo blanco Hyundai Accent, sin placa.
“Una patrulla policial observó a los sujetos en actitud sospechosa, iban en un carro blanco. Al ser requeridos por los oficiales estos fueron agredidos con disparos de armas de fuego”, informó la comisionada mayor Vilma Rosa González.
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Según testigos, eran varios delincuentes los que intentaban darse a la fuga, abriendo fuego contra los agentes a eso de las 8:50 de la mañana de ayer, en el barrio San Luis de Managua.
Narváez, a pesar de estar herido de bala, dio muerte al líder del grupo, Diógenes Trinidad Medina Martínez, alias "Yogui", de 36 años de edad.
Los otros dos cómplices fueron detenidos.
Vilma Rosa González, también vocera de la Policía Nacional, aseguró que el “Yogui” tenía antecedentes penales por secuestro, robo con intimidación y tenencia ilegal de arma de fuego. En la noche se dio a conocer que fue dado de baja de esta misma institución de seguridad y salió de prisión hace pocos meses, después de una condena de 8 años.
Apoyo inmediato
La balacera fue escuchada por todo el escuadrón de patrulla del Complejo Policial Ajax Delgado, ubicado a unas cinco cuadras de donde ocurrió el suceso. Los agentes estaban en formación, listos para una misión, cuando a través de los radios comunicadores de los patrulleros, que permanece encendido, escucharon los balazos.
“Todos salimos corriendo a apoyar, unos a pie, otros en moto y otros en carro”, dijo una de las agentes patrulleras, quien al conocer que uno de los agentes policiales fallecido era su jefe, el subinspector Julio César Narváez Valle, no pudo controlar las lágrimas.
“Yo corrí, corrí y sentí que nunca llegaba, estas cuadras las sentí lejos”, comentó otra oficial, mientras se limpiaba los ojos.
“No se miraba nada porque acababan de fumigar. Pero cuando observé que una mujer policía se estaba agarrando con uno de los delincuentes, un amigo y yo nos metimos a ayudarla, y también lo anestesiamos para neutralizarlo, porque no andaban chachas”, relató Alexander Palma, un poblador que ayudó en la captura de uno de los delincuentes.
Muertos, detenidos y un herido
DETALLES • Los agentes fallecidos son el subinspector Julio César Narváez Valle y el suboficial mayor Howard Antonio Urbina Flores, de 33 años. Ambos se desempeñaban en el Departamento de Vigilancia y Patrullaje de la Delegación Policial de Managua.
Oliver Manuel Chow Alvarado es el tercer agente policial que resultó herido, pero este permanece hospitalizado tras haber recibido varios impactos de bala.
En el intercambio de disparos falleció Diógenes Trinidad Medina Martínez, alias “Yogui”, de 36 años.
Horas después la institución policial logró la captura Paúl Jean Leal y Víctor Manuel García Morán, de 29 y 30 años respectivamente. Ambos con antecedentes de robo con intimidación.
estar Alerta
A criterio de David Silva, especialista en temas de seguridad pública, este suceso no es solo de la Policía, sino de la sociedad y los diferentes instituciones del Estado, como el Ministerio de Educación, porque esos delincuentes no se hicieron de la noche a la mañana". Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua, se solidarizó ayer con las familias de los fallecidos. “A las madres, a las viudas, a los hijos de estos compañeros que murieron con el compromiso de seguir luchando para fortalecer la seguridad en nuestro país, para preservar lo que tenemos defendiendo la tranquilidad de las familias en todo el país. Nuestra solidaridad y cariño”.