Ese punto que Cristiano rescató milagrosamente del baúl de las angustias, con el Real Madrid resoplando como una locomotora cansada con sus vagones por descarrilarse, puede significar la Liga para el Real Madrid, que casi consigue frente a Las Palmas, otro resurgimiento tan espectacular como cualquiera de los trabajos de Hércules, forzando un empate 3-3. Después de apacible goleada por 6-1, asestada al borroso Sporting, por un tranquilo pero nada brillante Barcelona, equipo que con un juego más, asumió el liderato de la Liga con un punto de ventaja 57-56. Así que la intriga se agiganta con mucho que discutir por delante, incluyendo un clásico, posiblemente decisivo. Entre la gigantesca polvareda provocada por todo ese alboroto, que incluyó la expulsión de Bale en el minuto 47 y tres goles anulados al Madrid por aparentes fuera de juego de Morata, se anunció en forma ruidosa la renuncia de Luis Enrique a seguir manejando al Barsa en el mes de junio, obviamente estrangulado por la presión.
AQUÍ ESTOY, GRITÓ CRISTIANO
Se suponía que tanto el Barsa como el Real Madrid no tendrían problemas para agregar tres puntos, sin alterar la tabla de posiciones, pero una vez más, en esta extraña Liga que estamos viendo, se demostró que no hay nada escrito, aún contra rivales que se ven pequeños. Hace unos días, frente al Villarreal, los hombres de Zidane necesitaron una urgente transfusión de sangre espartana para venir desde atrás y remontar un 2-0 que llegó a ser tenebroso, convirtiéndolo en un 3-2 favorable. Ayer, la victoria no fue posible, pero sí el empate 3-3 gracias a las apariciones de Cristiano, ese ángel blanco, siempre oportuno, como saliendo de la nada, gritando a pulmón abierto “¡aquí estoy!”.
MESSI A DESCANSAR![Suárez anotó dos veces en el triunfo culé.]()
Los uniformes, los antecedentes y el respeto cultivado por el Barsa y el Madrid están pesando más que las actuaciones. Ninguno de los dos equipos históricos impresiona, ni siquiera goleando 6-1, como lo hizo el Barsa frente a un Sporting tan pobre en ideas como en juego, mostrándose desarmado en todos los sectores. Fue tan tranquila la victoria que Messi, marcador de un gol a los 8 minutos, el primero, fue reemplazado por André Gomes. Seguramente atormentado por el 4-0 que le clavó el París Saint Germain, el Barcelona no sale de su aturdimiento, sin poder hilvanar un buen juego pese a conseguir victorias. El Madrid, en tanto, también anda desorientado en la Liga, sin noticias de las orientaciones del general Zidane, luciendo superior en la Champions, aunque no igual que el año pasado.
EL SEÑOR DE LOS MILAGROS
Las emociones que escasearon en el Camp Nou con la mitad de sus tribunas vacías, producto de lo decepcionante que ha sido el futbol ofrecido por el equipo azulgrana, se multiplicaron en el Bernabéu entre la incertidumbre que aguijoneó el partido Real Madrid-Las Palmas. La ventaja de 3-1 establecida por los goles de Tana en el minuto 9, respondiendo la estocada de Isco a los 7, el penal ejecutado por Jonathan Viera a los 55, y el aprovechamiento de Boateng en ua salida que dejó desarmado a Keylor Navas parecía irreversible en el minuto 85, con un hombre menos por la imperdonable pérdida de cabeza de Gareth Bale, cuando Cristiano fue fauleado en el área y realizó la ejecución desde los doce pasos, impecable e implacable, recortando la distancia 3-2 con cuatro minutos por jugar en tiempo regular, y los de reposición. En el 89, contra reloj, una vez más, la llegada de un centro desde la derecha, la elevación majestuosa de Cristiano y su remate de cabeza, contundente, dejando sellado el 3-3 y rescate de un punto, aunque durmiendo detrás del Barcelona, pero con un juego pendiente, y un clásico programado el 23 de abril.








