Nicasio Urbina es un nicaragüense que nació en Buenos Aires, Argentina, por los avatares de la política nacional. Ha vivido en diversos países y hoy radica en Estados Unidos, donde se desempeña como catedrático de literatura hispanoamericana.
Es poeta, ensayista y narrador, su producción literaria ha recibido múltiples reconocimientos y ha trabajado en diversas universidades estadounidenses.
“Mis padres estuvieron en el exilio durante el somocismo por 17 años, pero crecí y me crié en Granada. Me siento granadino a pesar de que la vida me ha llevado a vivir en muchos países y en diferentes lenguas”, señaló.
Sus primeros recuerdos son de Caracas, Venezuela, donde recibió sus primeras lecciones en la escuela y tuvo sus primeras experiencias montando a caballo. También ahí asistió a su primera piñata.
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“Todos mis primeros recuerdos son de Caracas. Recuerdo los primeros libros infantiles, un disco de vinil de los ‘101 dálmatas’. Recuerdo los primeros juegos en el parque de Palos Grandes, mi primer viaje a Nicaragua en 1963, a la edad de cinco años, con mi madre, mi hermano mayor Guillermo y mi hermana Tatiana, que era una bebita. Tengo presente mi primera llegada a Nicaragua en el antiguo aeropuerto Las Mercedes y el viaje del aeropuerto a Granada, todo me parecía tan pequeño y pobre comparado con Venezuela”, comparte.
Urbina radica en Estados Unidos desde hace 37 años y asegura que es la nación perfecta para quienes aman la literatura y quieren dedicarse a ella.
¿Qué significa para usted la palabra emigrante, tomando en cuenta que nació en Buenos Aires, vivió su niñez en Venezuela, su adolescencia en Nicaragua y su vida adulta en Estados Unidos?
Más que emigrante, la palabra que tiene significación para mí es exiliado, ya que desde pequeño escuchaba a mi padre, el doctor Guillermo Urbina Vásquez, hablar del exilio, de la vida del exiliado político, de la persona que ha tenido que dejar su país por sus ideas políticas. De cierta forma yo he heredado esa convicción, la de ser un exiliado. Cuando triunfó la Revolución Sandinista en 1979, yo estaba estudiando en la Universidad Central de Barcelona, y regresé a Nicaragua para vivir el proceso revolucionario, regresé porque me interesaba ver lo que estaba pasando. Trabajé en el Ministerio de Cultura y participé en diferentes eventos del primer año, pero poco tiempo después empecé a decepcionarme del militarismo que estaba ocupando todos los estamentos y las decisiones de la revolución. Así fue como decidí irme a los Estados Unidos para continuar mis estudios. De forma que siempre me he sentido como un exiliado político y no como un emigrante económico.
¿Además de la política, qué otro motivo tuvo para trasladarse a vivir a Estados Unidos?
Mi gusto por la literatura fue lo que me llevó a estudiar el doctorado en la Universidad de Georgetown, en Washington D.C. con una beca. Luego mi profesión como profesor de literatura me hizo quedarme en los Estados Unidos, donde las condiciones de trabajo son mejores, donde hay más oportunidades para hacer investigación y publicar, y donde el salario de un profesor de literatura permite vivir decentemente.
¿Cuántos años tiene allá y cómo ha sido su vida?
En 1988 conocí a mi esposa la doctora Elaine Mott, nos casamos en 1990 y decidí quedarme en los Estados Unidos. Ya llevo 37 años viviendo en este país. He vivido en Miami, en Washington D. C., en Georgia, en Nueva Orleans, y actualmente en Cincinnati, Ohio. En general ha sido una experiencia muy buena, haciendo lo que me apasiona que es escribir y hablar sobre literatura, con suficiente tiempo para leer y hacer investigación, con tiempo para escribir mis artículos y mis libros, y para tener una vida verdaderamente feliz y segura.
¿En qué momento descubrió su don para la escritura?
Mi pasión por la literatura y por la escritura empezó en la adolescencia, gracias al profesor Fermín Iglesias, quien fue mi profesor de literatura en el colegio Salesiano de Granada, entre 1973 y 1975. Él fue la persona que me inculcó el amor por la literatura, el entendimiento de los textos literarios, en cierta forma él fue el que me enseñó a leer y a disfrutar la literatura.
Siempre le estaré muy agradecido. Como todo muchacho adolescente en ese tiempo yo estaba preguntándome por el futuro y las cosas que podría o debería hacer. En un medio en el que todos querían estudiar Administración de Empresas, en el que el único objetivo en la vida era ganar dinero y tener una existencia segura, mediocre y común, yo sentía que estaba destinado para algo diferente, para algo más importante, para algo distinto. Y encontré eso de las letras y la literatura.
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De cierta forma yo he heredado esa convicción, la de ser un exiliado”. Nicasio Urbina
¿Qué ha significado para usted ser un catedrático universitario en Estados Unidos?
Para mí ha significado la estabilidad profesional, ha significado tener un apoyo institucional importante, tener la oportunidad de trabajar con estudiantes de posgrado muy talentosos y avanzados, a los que damos becas completas para que se dediquen a la literatura. Ha significado poder dedicarme siempre a la lectura y al análisis de textos literarios. Una forma de vida que es muy difícil de tener en Nicaragua porque las condiciones económicas de las instituciones no lo permiten, porque el salario de un profesor de literatura es insuficiente, porque los estudiantes que se dedican a esto tienen que trabajar a tiempo completo en otras cosas para poder mantenerse, porque las bibliotecas son inapropiadas y los recursos para investigar son escasos. En muy pocas instituciones de América Latina puede uno desarrollar una vida profesional enteramente dedicada a la literatura. Eso lo he encontrado en los Estados Unidos.
¿Qué temática aborda en sus poesías y cuentos?
A lo largo de mi vida he escrito 18 libros que tienen que ver con los temas centrales de la literatura: la vida, la muerte, el amor, la identidad, el deseo, la importancia de la nacionalidad, del país de origen, del desarraigo, del exilio. Todos los temas que han preocupado a la humanidad desde los principios de los tiempos. Creo que todos los escritores volvemos a esos temas primordiales para abordarlos desde nuestra propia perspectiva, tratando de agregar algo al inmenso debate que durante siglos han mantenido los escritores. El diálogo que se ha dado desde Homero hasta nuestros días. Vos conocés mis libros y podés ver los principales temas que se van repitiendo en ellos. En mis ensayos me he preocupado por la esencia de la escritura, por la naturaleza de los géneros literarios, por la identidad y la nacionalidad nicaragüense, por el lugar de la literatura nicaragüense en la literatura hispanoamericana, y por rescatar la voz de los escritores que me parecen fundamentales: Ernesto Sábato, Pablo Antonio Cuadra, Rubén Darío y Alfonso Cortés, entre otros.
¿Qué importancia tiene en Estados Unidos la literatura latinoamericana?
Los Estados Unidos juegan un papel muy importante en la literatura latinoamericana. Por un lado es un sitio del saber y del conocimiento, es el lugar donde más se estudia la literatura latinoamericana actualmente, donde las bibliotecas y las instituciones se preocupan por mantener y resguardar los documentos, los manuscritos de los escritores, el acervo cultural, los libros, los códices; es decir toda la riqueza bibliográfica y literaria de Hispanoamérica ha encontrado albergue y apoyo en las bibliotecas y las instituciones de los Estados Unidos. Por el otro lado los Estados Unidos ha ofrecido albergue y trabajo a un sinnúmero de escritores y profesores de origen español e hispanoamericano, que han hecho de este país su hogar, y desde el cual han escrito una obra considerable e importante. Y en tercer lugar, tenés a 55 millones de hispanos que viven en este país, que producen un corpus cultural importante, que tienen una capacidad adquisitiva mayor que la de sus pares en Latinoamérica, y que están dejando una influencia importante en todos los campos del saber, de la cultura. Vemos así que la literatura chicana se ha convertido en una literatura muy importante en el mundo, las contribuciones de los puertorriqueños, de los cubano-americanos, de los colombo-americanos. Veamos la literatura nicaragüense por ejemplo: tenemos desde la obra de Salomón de la Selva, a principios del siglo XX, pasando por la Gustavo Alemán Bolaños, y por toda una serie de escritores nicaragüenses residiendo en los Estados Unidos y escribiendo tanto en español como en inglés.
¿Cuántas veces viene a Nicaragua en el año?
Voy a Nicaragua con mucha frecuencia. Para mí es el país de origen, es el paraíso perdido y la tierra prometida. Voy generalmente tres o cuatro veces al año, según las actividades literarias que haya. Como sabés voy todos los febreros al Festival Internacional de Poesía de Granada, del cual soy vicepresidente. Voy con frecuencia en los meses del verano de los Estados Unidos, cuando las universidades están de vacaciones. Voy cada vez que tenemos algún congreso o algún evento importante, y generalmente en diciembre para pasar las navidades con la familia.
Siempre estoy en contacto con mis amigos en Nicaragua, y Nicaragua siempre está en mis pensamientos, en mis planes. Todos los días cuando me levanto lo primero que hago es leer los periódicos nicaragüenses, aún antes que el New York Times o El País, de España. Así que estoy siempre en contacto e informado de lo que está pasando en Nicaragua.
¿Cuáles son sus proyectos a mediano y largo plazo?
Siempre escribiendo nuevos libros, nuevos textos. Tengo un libro nuevo sobre literatura y cultura nicaragüense de próxima aparición, tengo una novela que espero también salga a luz en el futuro cercano, un nuevo libro de poemas, un nuevo libro de cuentos en curso. Artículos, pequeños bocetos, reseñas, comentarios. Ahora estoy preparando un nuevo curso titulado “Sexo, drogas y revolución”, en el que estudio el desarrollo de América Latina desde la revolución mexicana hasta nuestros días, en torno a los grandes cambios importantes que se han dado, muchos de ellos marcados por los cambios ideológicos, como la revolución cubana, la revolución sandinista, la revolución bolivariana. O por las drogas, tanto la producción como el consumo. Por el sexo, por la concepción que se tiene de la sexualidad, de la liberación femenina, la liberación sexual, la equidad de género y la transexualidad. La revolución sexual de los años sesenta y los procesos revolucionarios de América Latina son fundamentales para entender a nuestro continente. Esto es algo que probablemente en el futuro también va a desembocar en otro libro. Así que siempre trato de estar lleno de proyectos y de ideas para escribir nuevas páginas.
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