En su tercera oportunidad de título mundial, Félix “El Gemelo” Alvarado (34-2, 30 nocauts) finalmente ha tocado el cielo, bañándose de gloria. Una colosal exhibición, de destrucción masiva, coronó al “Gemelo” como el nuevo monarca 108 libras de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en Manila, Filipinas. Noqueó a Randy Petalcorin (29-4, 22 nocauts) en siete asaltos, pintando su obra de arte con una brutal colección de ganchos al hígado y golpes rectos al rostro. Petalcorin cayó tres veces en el séptimo y dijo: ¡Por favor, ya no más!
Nicaragüense Félix "El Gemelo" Alvarado se corona campeón del mundo en Filipinas
Al “Gemelo” solo le valía ganar por nocaut. Si en Filipinas los organizadores le facilitaron una ratonera como hotel, teniendo que recurrir a su apoderado William Ramírez para buscar otro que prestara condiciones, y también le regalaron una libra a Petalcorin en el pesaje. ¿Cómo no imaginar que le robarían el resultado si el combate se alargaba hasta la decisión? Consciente de eso, Alvarado desde el campanazo inicial salió como una locomotora a tirar golpes.
La presión y pegada de Alvarado se impuso a la técnica de Petalcorin, que solamente ganó el primer asalto, conectando muy bien el cruzado de izquierda. Pero a partir del segundo, “El Gemelo” inició su monólogo. El guion se repitió en cada round, Alvarado encima, atacando con los ganchos de izquierda y derecha, finalizando su ofensiva con golpes rectos al rostro. ¡Cómo hizo daño el golpeo de Alvarado a la zona hepática su rival!
Cumplió con el plan
En la previa del combate, Alvarado señalaba que “voy a golpearlo abajo hasta que se quede parado y me permita desplegar todo mi ataque”. Y la visión del “El Gemelo” y su equipo fue perfecta. En el segundo round, Félix clarificó sus golpes, la repetición del gancho de izquierda resintió a Petalcorin que poco a poco perdió velocidad en sus desplazamientos y se arrinconó en las cuerdas, facilitándole el trabajo al nicaragüense.
Solo el nocaut corona al “Gemelo”
Finalizado el segundo round, las cámaras se fueron a la esquina de Petalcorin. El filipino resoplaba, necesitaba aire desde el primer tercio del enfrentamiento, una señal clara del castigo al que estaba siendo sometido. En la tercera, cuarta y quinta ronda, Alvarado siguió desplegando su ataque, hasta hacer de cada asalto una fotocopia del anterior. Atacaba “El Gemelo”, golpes al cuerpo, combinados con rectos de izquierda a derecha en el rostro de Petalcorin. Parecía que en cualquier momento le arrancaban la cabeza al asiático, pero lo que más le estaba doliendo era su hígado, seguramente se movía como una ‘pera loca’.

Llegó el sexto round y el olor a cloroformo ya era más fuerte en el ring. Alvarado casi le vuela la cabeza a Petalcorin con un ataque despiadado de cruzados de derecha, sin quitar ese gancho de izquierda que ya tenía a Petalcorin sin aire en sus pulmones. Parecía que el tercer hombre del ring podía parar el combate en ese episodio; sin embargo, sobrevivió.
Llegó el nocaut
Pero en el séptimo ya el combate estaba finiquitado. Una derecha al rostro mandó a la lona a Petalcorin. El filipino se levantó por orgullo y dignidad, su corazón todavía latía pero su cuerpo ya no daba más. Se fue encima “El Gemelo” en busca de finiquitar la pelea. Arrinconó al asiático, le metió un gancho de izquierda, Petalcorin dobló rodillas, escuchó el conteo y decidió seguir.
Luis Cortez: “Vamos a pelear con inteligencia”
Alvarado sabía que era cuestión de segundos para subir al pináculo del Everest, se fue encima por tercera vez, conectó un gancho de izquierda y dos cruzados de derecha en el rostro del asiático a quien no le quedó de otra que caer en la lona. Ahora sí, escuchó el conteo hasta nueve, el réferi se dio cuenta que no era necesario permitir una masacre. “El Gemelo” alzó sus manos al cielo, cayeron las lágrimas y celebró el cumplimiento de su sueño de niño a los 29 años.

Alvarado no falló. La tercera fue la vencida, convirtiéndose en el decimocuarto campeón nicaragüense en la historia y en el segundo actualmente junto a Cristofer “El Látigo” González. ¡Gran triunfo de “El Gemelo”!
Félix: Tenía que vencer por nocaut a Petalcorin para evitar un robo
Haxel Murillo y Harold Briceño Tórrez
Tras su categórico triunfo por nocaut en siete asaltos ante el filipino Randy Petalcorin, Félix “El Gemelo” Alvarado no es el mismo que hace unos días hablaba del sueño —todavía no cumplido de ser campeón mundial— ahora es el pugilista que narra con total serenidad y sin una pizca de soberbia sobre cómo fue que en su tercera oportunidad titular se convirtió en el rey de las 108 libras en el casillero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), sobreviviendo a una pelea que catalogó como realmente dura.
Félix Alvarado: “No permitiré que los jueces me impidan ser campeón”
“Creo que el primer round fue el más feo para mí, sentí que Randy me conectó sus mejores golpes, un uppercut y una recta arriba, además de un gancho de izquierda a la zona abdominal, pero mis condiciones físicas estaban en plenitud y eso me permitió seguir. Después de ese asalto llegué a la esquina y les dije a los entrenadores que me había conectado un buen golpe, pero no pasó a más, mantuve la mentalidad de ir siempre hacia delante y seguí presionando al rival hasta lograr mi objetivo”, contó “El Gemelo” sobre el inicio del combate y el que fue el asalto más parejo.

“Realmente fue una pelea dura, pero a partir del quinto asalto sentí que él dejó de moverse y empezó a quedarse más en las cuerdas, fue cuando tomé la decisión de tirar más golpes. Sabía que él se estaba quedando sin capacidad de reacción y entonces aceleré mi ataque”, expresó Alvarado al ser consultado sobre el momento preciso en el que se percató que su rival estaba cediendo.
La estrategia
Tras el complicado primer asalto, Alvarado dominó las acciones de la pelea a placer, consciente de la necesidad de ser contundente para no dejar dudas de su triunfo, pero sobre todo claro de la importancia de noquear. “Mi equipo me lo repitió tantas veces y después de haber visto que los organizadores del evento estaban cometiendo muchas irregularidades para afectarme y favorecer al filipino, me convencí de que tenía que ganar por nocaut para evitar un robo en las tarjetas. No pretendía ganar por decisión, sabía que el nocaut era mi opción y por eso me fui con todo”, dijo una vez que el título estaba en sus manos.
Alvarado centrado en el objetivo de ser campeón
“Arriesgué mi físico porque recibí muchos golpes, pero era la única forma de ejecutar mis ganchos al hígado de la forma en que lo hice y que tan buen resultado me dio. Mientras lo golpeaba sentía la seguridad de que le estaba mermando las condiciones y que en cualquier momento iba a doblar las rodillas. Siempre me ha gustado combinar golpeando primero a la zona baja para mermar las condiciones del oponente y después rematarlo con los golpes a la cabeza, eso es lo que me ha permitido mejorar mi frecuencia de nocauts y lo que hemos practicado con el entrenador”, puntualizó el nicaragüense número 14 en conquistar un campeonato del mundo.

Según mencionó Alvarado, las claves para consagrarse en Filipinas fueron “la fe en Dios, la preparación que tuve con mi entrenador Luis Cortez y las ganas de ser campeón para meterme en la lista de los nicas que han llegado a la cima del boxeo mundial”.
Por ahora Félix no tiene seguro cuál será el siguiente paso en su carrera, pero afirma que estará listo para cuando tenga que volver al ring para defender su corona.









