El papa Francisco expresó este jueves en su reunión en el Vaticano con el presidente de Israel, Reuvén Rivlin, la "importancia de construir una mayor confianza recíproca" ante la posibilidad de "una reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos".
Negociaciones, agregó un comunicado de la oficina de prensa del Vaticano, cuyo objetivo es "alcanzar un acuerdo respetuoso con las legítimas aspiraciones de los dos pueblos". Francisco se reunió durante cerca media hora con Rivlin, en la que es su segunda audiencia tras la primera en 2015, en un momento en el que en la región se ha vivido un nuevo brote de violencia.
"Se ha abordado la situación política y social en la región, marcada por varios conflictos y por las consiguientes crisis humanitarias. En este contexto, se ha subrayado la importancia del diálogo entre las diferentes comunidades religiosas con el fin de garantizar la convivencia pacífica y la estabilidad", reza el comunicado.
También se habló de "la cuestión de Jerusalén, en su dimensión religiosa y humana para judíos", según la nota del Vaticano. En el encuentro, que se produce cuando se celebra el vigésimo quinto aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas, "se ha manifestado el deseo de alcanzar acuerdos satisfactorios sobre algunas cuestiones de interés común". Rivlin, que llegó acompañado de su esposa Nechama, que estaba en silla de ruedas, también "agradeció al papa por sus posición a favor de los judíos de la diáspora y por su batalla contra el antisemitismo", según un comunicado de la presidencia israelí.

"Su condena completa de las manifestaciones de antisemitismo y su definición del fenómeno como contrario a la esencia del cristianismo constituyen un paso significativo en la larga lucha para erradicarlo", dijo el presidente, subrayando que "el Estado de Israel tiene plena libertad de culto para todas las religiones y todos los lugares sagrados", según la nota.
El presidente recalcó ante el papa, según el comunicado, que "los ataques con cohetes contra Israel son inaceptables" y "no serán permitidos" y afirmó que "Hamas está realizando una escalada seria, explotando cínicamente la difícil situación de los residentes de la Franja de Gaza".
"Israel no está interesado en hacer daño a inocentes, pero no nos quedaremos de brazos cruzados mientras Hamás busca socavar la estabilidad y dañar a nuestros ciudadanos", explicó. Según dicha nota, ambos también abordaron el proyecto de la Tierra de los Monasterios, cercana al río Jordán, y el presidente aseguró al pontífice que "promueve y alienta el proyecto de que peregrinos cristianos lleguen a Israel".
Garantizó que tras remover las minas de ese área, los monasterios "serán entregados a sus propietarios con el fin de reparar y abrir en la segunda mitad de 2019" El presidente israelí le regaló un cuadro tridimensional de los distritos de la Ciudad Vieja de Jerusalén, y al respecto explicó que "Jerusalén ha sido una ciudad santa para las tres religiones monoteístas durante cientos de años.
Para el pueblo judío, Jerusalén es el enfoque espiritual desde el tiempo del Primer Templo hace 3.000 años, pero también es un microcosmos de nuestra capacidad para vivir juntos". Por su parte, el papa Francisco entregó al presidente una escultura que representaba una espiga de trigo y le dijo que "el trigo podría crecer en el desierto como en el desierto de la enemistad puede crecer la amistad y existir la paz".
A lo que Rivlin asintió y agregó: "Es verdad, puede crecer el trigo en el desierto. Hemos llevado el agua al desierto y lo hemos visto crecer".








