Estimado lector, ahora que pareciera que Nicaragua tiene, después del primer intento no exitoso y muy costoso, una segunda oportunidad para superar la crisis actual de forma negociada, todos debemos contribuir a que ahora si seamos exitosos. Ya no hay márgenes. Para ello, deseo compartir con ustedes algunas reflexiones que podrían contribuir al éxito de esta segunda oportunidad y motivarlo a que piense en otras más y las comparta, para contribuir a este objetivo que debe ser nacional.
La primera gran reflexión es que no podemos hacer lo mismo que hicimos en la primera oportunidad, pues eso no funcionó y el costo ha sido enorme. Recordemos a Albert Einstein que nos dice que “locura es hacer lo mismo y esperar un resultado diferente”.
La segunda es creer, que esta nueva oportunidad es producto de que la contraparte se ha debilitado mucho más, en términos relativos, producto del fracaso del anterior intento y del enorme costo que el país ha tenido que pagar como consecuencia del mismo. Nunca subestimemos a nuestra contraparte ni sobreestimemos nuestra posición relativa. Recordemos lo que nos ocurrió en el primer intento.
La tercera reflexión sería que, esta vez, no debemos permitir que el escenario de la negociación, nos sirva solo para lucirnos ante la opinión pública, y no para superar la crisis que vive el país. En este sentido, la lección es muy reciente y muy costosa.
La cuarta consiste en no caer en el error de creer que esta segunda oportunidad es la última opción que tenemos para construir una Nicaragua perfecta y por quererlo hacer todo a la vez, nos quedemos nuevamente “sin Beatriz y sin retrato”.
La quinta es recordar que, cuando vamos a construir un edificio, no empezamos por el “penthouse” sino que por los cimientos, que muchas veces ni siquiera se pueden observar y que, por lo tanto, normalmente no se pueden admirar. Recordemos que la mayor creación de Dios fue el ser humano y a este lo creó hasta el último día, hasta que había creado el ambiente necesario donde el hombre pudiera habitarlo en el largo plazo. Ni siquiera Dios lo quiso hacer todo al mismo tiempo.
La sexta reflexión es que lo prioritario debe ser abordado en el diálogo, pero muchas cosas, aunque sean sumamente importantes y deseadas, tendrán que ser abordadas por el nuevo gobierno que resulte de unas elecciones legítimas, creíbles y aceptables por el pueblo nicaragüense. Unas elecciones donde los jueces cuenten bien los votos. Recordemos que si todo es prioritario, nada es prioritario y que establecer prioridades no es popular, pero es necesario.
La séptima reflexión consiste en que los nuevos negociadores deben controlar el ego y tener muy presente que si se produce un nuevo fracaso en estas negociaciones, las consecuencias no las sufrirán solo ellos y que para el pueblo nicaragüense, especialmente para los más desfavorecidos, serán mucho más graves que todo lo que ha tenido que sufrir en estos últimos meses.
Octava, los nuevos negociadores, cualquiera que ellos fueran, deben tener muy presente la forma en que actuaron los anteriores negociadores, una parte escogida por los mediadores, y que no se tuvo éxito, para no volver a repetir los mismos errores, ya que fueron muy costosos.
Novena, los nuevos negociadores deben tener muy presente que, aunque estén sentados en la mesa de negociación y tengan la mejor buena intención, no ha habido un proceso amplio que los haya seleccionado para tal responsabilidad, por lo que, ahora que líderes empresariales han abierto nuevamente la puerta de la negociación, deben ser humildes y asumir con mayor responsabilidad esta nueva tarea. Además, no deben confundir el deseo de todos los nicaragüenses a gozar de democracia, la cual se ha manifestado en las marchas multitudinarias de los meses pasados, con la simpatía personal de que los nuevos negociadores puedan gozar; y que siempre además de los que están sentados en la mesa, puede haber otros negociadores, tanto o más influyentes que ellos.
Y décima, recordemos la paradoja que muchas veces, “menos es más” y que “más no siempre es mejor”. En este sentido los que se sienten a negociar en esta segunda oportunidad, deben evitar ser víctimas de la “presión de grupos”, que por inexperiencia, que porque consideran que la solución dialogada es una derrota a sus propios intereses, que por mera política o porque de buena fe así lo creen, insistan en que todo debe resolverse de una vez en esta nueva negociación o, incluso, antes de que la misma inicie.
nramirezs50@hotmail.com
* Doctor en Derecho y Economía











