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“El nuncio estaba y está de nuestro lado” - El Nuevo Diario

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La jefa de redacción del canal de televisión 100% Noticias, cerrado por el Gobierno el 21 de diciembre de 2018, cuando la policía la detuvo igual que al director Miguel Mora. Ahora está empeñada en que ese medio de comunicación vuelva a transmitir, aunque esto dependerá de que haya “condiciones y compromisos serios del Gobierno” y “que las cableras no tengan miedo de poner nuestra señal, porque eso ya es un contrato entre particulares”.

Lucía Pineda salió de la cárcel el 11 de junio pasado y afirma en estaentrevista que “el nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag jugó un papel clave e importante en este proceso de libertad”.

¿Aceptás que te hayan liberado mediante una amnistía?

Estamos excarcelados, todavía ellos tienen que cerrar nuestros casos, ellos tienen que borrar ese expediente, anularlo, clausurarlo, cerrar, para sentirnos libres jurídicamente, pero en Nicaragua la realidad es que nadie se siente libre, sigue la represión y la amenaza. La Ley de Amnistía es una amenaza; el delito que nos imputan a los periodistas es informar, entonces, nos van a echar presos. No hay garantías, nuestros casos tienen que ser anulados; que nos hayan metido en el bolsón de la amnistía es ilógico e ilegal, porque ellos hicieron esa amnistía para ellos, meten justos y pecadores. Todo lo dejo en las manos de Dios.

¿Qué va a pasar con el canal 100% noticias?

Ya se está trabajando. 100% Noticias va a volver a salir al aire, siempre con las 24 horas de noticias al día. Miguel (Mora) también está en función de eso. En estos momentos estamos descansando, recuperando el tiempo con la familia, pero 100% Noticias va a volver, en línea o en el cable, en la medida que las cableras no tengan miedo de poner nuestra señal, porque eso ya es un contrato entre particulares, eso es como que el régimen diga que no quiere que la cablera tenga un contrato con CNN; eso sería un contrato entre privados, eso lo vamos a trabajar.

¿Creés que hay condiciones para que volvás a ejercer tu profesión?

Tiene que haber condiciones y compromisos serios del Gobierno, comprometerse a que no va a seguir persiguiendo a los periodistas, que no va a seguir violentando las libertades, que no van a seguir violentando la Constitución Política de Nicaragua, porque ellos (los funcionarios) no la han respetado estamos en una situación muy complicada porque, si no les gusta algo, te mandan a apresar.

¿Cómo fue ese 21 de diciembre cuando te detienen?

Yo estaba en el segundo piso del canal, junto con Miguel Mora, Verónica Chávez y un hermano que había llegado a orar por nosotros esa noche, pero la gente nos estaba reportando por WhatsApp que estábamos fuera del aire y decidí bajar a revisar qué pasaba con el control master. Mientras estamos realizando esa acción, me llama Verónica y me dice que la Policía está entrando al canal.

“Estamos en una situación muy complicada, porque si no les gusta algo, te  mandan a apresar”, dice la periodista nicaragüense Lucía Pineda Ubau. / O. Valenzuela

Empezamos a escuchar grandes golpes en el techo y los policías abrieron la oficina de Miguel para entrar. Entonces, le dije al controlista que íbamos a última hora. Nunca pensé que se atreverían a ingresar al canal, pero lo hicieron ilegalmente, inconstitucionalmente, con órdenes judiciales totalmente fuera de la ley, porque nos violan todos los derechos humanos y constitucionales, todas las leyes y convenios internacionales que ha firmado Nicaragua respecto a la libertad de prensa y expresión, todo les valió.

¿Qué le pudiste decir a miguel mora cuando se encontraron en el chipote?

Las celdas en las que nos metieron son unas preventivas, yo le digo que son como una jaula porque ahí solo tenemos la oportunidad de sentarnos. En la primera estaba el chofer, en la segunda el controlista, en la tercera Miguel y en la cuarta estaba yo. Cuando Miguel ve que me traen, dijo: ‘Luci ¿Y la Vero?’. Le contesté, le dije que no se preocupara, que había escuchado que la iban a soltar. Además, le conté que tuve la oportunidad de lanzar la última hora; le dije: “Hermano, cerramos con broche de oro”. Se puso a reír y me dijo que era muy valiente. Yo estaba satisfecha por haber dado la última hora, porque si nos iban a cerrar, nosotros estábamos con las botas puestas.

¿Sentiste en algún momento que te drogaron?

Sí, en los primeros días de encierro en El Chipote me pusieron algo en la comida, eso me provocó vómitos, mareos y pasé así durante una semana. Me tenía que sostener de las paredes cuando me llevaban a esas entrevistas que me hacían, iba totalmente mareada o con vómitos; eso me pareció sospechoso, desde entonces, empecé a oler la comida porque una cosa es lo que te llevan los familiares, pero otra es lo que ellos le hacían antes de llevárnosla. Entonces, no comía si no olía la comida, me cercioraba que no me lo hicieran por segunda vez.

¿Cómo fue la primera visita en el chipote?

La visita fue 33 días después que me detienen. Llegó mi primo y nos dieron uno de los cuartos de entrevistas. Les dije a los policías que a mí no me estuvieran grabando, que la visita tenía que ser confidencial, les reclamé por qué no me ponían en el área común, donde recibían las visitas los otros presos. Esa plática de la visita fue prácticamente secreteándome con mi primo porque no sabía si me estaban grabando. Sin embargo, me alegré que me traían noticias, que todo se estaba moviendo y que Costa Rica ya había mandado cartas para conocer mi estado y exigiendo libertad, que los medios de comunicación no paraban de informar, que la OEA (Organización de Estados Americanos) ya se había pronunciado, eso te anima y te da fuerzas, lo que nos quedaba a nosotros era resistir.

¿Cómo fue la visita de los eurodiputados? ¿cambió algo luego de que llegaran a verles en la cárcel?

Una semana antes de la visita, ellos (los policías) anduvieron limpiando todo El Chipote; entonces, pensé que venía visita, de inmediato lo relacioné con la posible llegada de los eurodiputados, porque ya me habían dicho que podían venir y así fue. La Policía nos había dado unos uniformes azules y nos dijeron que nos pusiéramos los trajes. Fue muy alentador ver a los eurodiputados, porque ellos nos dieron palabras de aliento, nos dijeron que tuviéramos paciencia para lograr nuestra libertad, ellos vieron las condiciones en las que estábamos en las celdas, nos dio ánimo y esperanza.

¿Cómo fue el encuentro con el nuncio apostólico waldemar stanislaw, en el penal de mujeres?

Hubo dos encuentros con el nuncio, el primero fue el 11 de marzo. Cuando me presenté a la reunión, ya estaba Amaya Coppens, María Adilia Peralta, una de Matagalpa e Irlanda Jerez; abracé a las muchachas, que estaban en huelga de hambre y hasta ahí me enteré. También abracé con mucho cariño al nuncio apostólico. Comencé a conversar con las muchachas de por qué estaban en huelga de hambre, les dije que aquí (en la cárcel) era para estar fuertes, que dejaran la huelga de hambre; Dios nos manda a cuidar nuestras vidas, entonces, me enteré que una de sus peticiones era que me pasaran a la celda en la que estaban ellas. Les dije, para que desistieran de la huelga de hambre, que espiritualmente yo estaba acompañada y que no se preocuparan, que estaba bien. Les insté a que comieran y el nuncio les dijo lo mismo, el nuncio me dijo que le había quitado las palabras de la boca.

Durante la reunión hubo un momento de choque, en el sentido de que el nuncio estaba hablando de que cuando salieran esperaba que no hicieran cosas malas. Las muchachas se exaltaron. Amaya le dijo que hacer cosas malas no era ejercer su derecho a expresarse. Intervine y les dije que se tranquilizaran porque eso era por falta de sinónimos del nuncio, un error de traducción porque el  nuncio es polaco; les dije que yo entendía que el nuncio había tratado de decir que en este momento, al salir de la cárcel, no hay condiciones para ir a hacer una protesta porque te van a volver a echar preso, les pedí calma porque el nuncio estaba y está de nuestro lado, él se enfocó en nuestra libertad. El nuncio jugó un papel clave e importante en este proceso de libertad, él era el único que tenía una comunicación con el régimen. Él siempre nos aclaró que su prioridad era la libertad de nosotros, como testigo estaba él enfocado en nuestra libertad. En la segunda visita del nuncio, que solo estábamos Amaya Coppens, Irlanda Jerez, Olesia Muñoz, Karla Matus y otra muchacha que se llama Camelia, que hasta ahí la conocí, llegué primero a la sala y lo abracé, lloré con él, estaba quebrantada, desesperada por salir. Posteriormente, le comencé a preguntar cómo iban las cosas; me dijo que a él le habían dado la palabra de que iba a salir el 18 de junio, que si ya no salíamos en esa fecha lo iban a escuchar.

¿Te propusieron alguna vez las autoridades de nicaragua mandarte a costa rica?

No, ni en El Chipote, ni en el penal. Nunca. Me decían que de ahí no me iba, que ahí (en El Chipote) iba a pasar unos 15 años, que yo había nacido en Nicaragua y que aquí iba a pagar lo que supuestamente yo cometí.


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